José Gabriel Acuña Díaz: añoranza, enseñanza, testimonio y ejemplo de vida

Autores/as

  • Juan Manuel Acuña A.

DOI:

https://doi.org/10.18597/rcog.390

Resumen

Detrás de la muerte de las personas queda una gran sensación de desesperanza y vacío que nos recuerda, no sólo como individuos sino también como colectivo, lo efímero de nuestros actos y la brevedad de nuestra vida.

Sin embargo, algunas de esas personas que nos dejan, ejemplifican la antítesis que prueba lo errado de ese sentimiento. Su partida nos enseña que nuestros actos no deben ser necesariamente efímeros y que nuestra vida, aún breve, puede dejar huellas que ni el tiempo, a veces, podrá borrar. Mi papá, el Dr. Gabriel Acuña ("Gabrielito" para muchos), es ciertamente una de esas personas. Mi sentir ante su reciente pérdida, individual y pragmático, se traduce en el pensamiento y en el intento de convencerme de que a pesar de haberse ido, todavía existe entre nosotros. Convencerme de que su ausencia nunca nos acompañará más que su presencia. A pesar de que como seres humanos estamos limitados a aceptar la realidad: el sentimiento de soledad es grande y la falta que él me hace es inmensa.

Cómo citar

1.
Acuña A. JM. José Gabriel Acuña Díaz: añoranza, enseñanza, testimonio y ejemplo de vida. Rev. Colomb. Obstet. Ginecol. [Internet]. 20 de diciembre de 2008 [citado 29 de junio de 2022];59(4):273-5. Disponible en: https://revista.fecolsog.org/index.php/rcog/article/view/390

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Publicado

2008-12-20